No ocurría desde hace tres décadas: El espectacular fenómeno que ha transformado el paisaje de Fuerteventura

No ocurría desde hace tres décadas: El espectacular fenómeno que ha transformado el paisaje de Fuerteventura
No ocurría desde hace tres décadas: El espectacular fenómeno que ha transformado el paisaje de Fuerteventura

El amor por la naturaleza llegó a mí mucho antes que la fotografía. La pasión por el paisaje nace de una necesidad de compartir, a través de una imagen, ese sentimiento desbocado que me invade al contemplar momentos efímeros, la luz irrepetible que cada escenario ofrece y se desvanece en cuestión de segundos.

Fuerteventura es conocida por la belleza de sus playas, pero también por su carácter árido, casi austero. No es casualidad que registre una de las precipitaciones más bajas de Europa. Su paisaje seco, teñido de ocres y amarillos, posee una belleza sobria, casi sagrada.

Y, sin embargo, la naturaleza siempre encuentra la forma de recordarnos que nada es inmutable. En estos últimos años la escasez de lluvia se hizo aún más severa. Pero, cuando menos se espera, llegan lluvias generosas, improbables, y entonces ocurre el milagro: en esta tierra agradecida, las semillas, latentes durante décadas, despiertan con apenas unas gotas y estallan en vida, transformando el paisaje en un tapiz vibrante.

Los lugareños comentaban con asombro que hacía más de treinta años que la isla no se vestía con una gala tan hermosa. Y supe, sin dudarlo, que tenía que estar allí. Viajé para contemplarlo, para sentirlo… y para intentar, a través de la fotografía, atrapar lo inasible de un acontecimiento tan extraordinario.

Foto: Saúl Santos Diaz

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Primavera al pie de Tindaya

Explosión de color en el Llano de Esquinzo, bajo la mirada de la Montaña de Tindaya. Esta montaña es considerada el monumento natural más emblemático de Fuerteventura.

Vallebrón, esculpido por el viento

Foto: Saúl Santos Diaz

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Vallebrón, esculpido por el viento

El Paisaje Protegido de Vallebrón está ubicado entre los municipios de La Oliva y Puerto del Rosario, al norte de la isla de Fuerteventura. Se trata de una unidad geomorfológica representativa de la isla y de gran valor paisajístico.

Silencio en Guisguey

Foto: Saúl Santos Diaz

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Silencio en Guisguey

El valle de Guisguey es un paraje privilegiado. A tan sólo ocho kilómetros de la capital y a una altitud de 160 metros se erige esta tierra virgen de Fuerteventura.

Amanecer desde el volcán

Foto: Saúl Santos Diaz

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Amanecer desde el volcán

Fuerteventura es una isla muy llana, pero al subir a sus antiguos volcanes podemos tener unas vistas 360º increíbles: el amanecer con vistas Corralejo, sus dunas, la Isla de Lobos y la Isla de Lanzarote al fondo.

Vida majorera en Esquinzo

Foto: Saúl Santos Diaz

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Vida majorera en Esquinzo

Rebaño de cabras majoreras en los llanos de Esquinzo a los pies de Tindaya. 

La piel del norte

Foto: Saúl Santos Diaz

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La piel del norte

Texturas en el norte de Fuerteventura.

Luz sobre Villaverde

Foto: Saúl Santos Diaz

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Luz sobre Villaverde

Amanecer sobre Villaverde y el Volcán de La Arena.

Primeras luces del norte

Foto: Saúl Santos Diaz

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Primeras luces del norte

Montañas del norte de Fuerteventura al amanecer.

El ocaso de Tindaya

Foto: Saúl Santos Diaz

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