Hoteles cápsula: el invento japonés llega a España

Hoteles cápsula: el invento japonés llega a España
Hoteles cápsula: el invento japonés llega a España

“Es la sensación más cercana a ser enterrado vivo”. Esta es la impresión que tuvo un escritor de viajes cuando utilizó por primera y única vez un hotel cápsula en Japón, una fórmula de alojamiento que acaba de llegar a España impulsada por dos jóvenes empresarios vascos, como recoge esta sección Fin de semana de análisis en REPORTUR.

Cuarenta años después de inaugurarse el primer hotel en la ciudad japonesa de Osaka, el concepto de alojamiento barato en habitáculos de un metro de alto, apenas otro metro de ancho y 1.90 metros de largo se acaba de estrenar en Bilbao, el primero en territorio español que copia exactamente la oferta hotelera nipona.

Optimi Rooms es un hotel formado por 50 cabinas, de las cuales 36 son individuales y 14 dobles. Sus propietarios son dos jóvenes vascos, Iñaki Zabala e Iker Caballero, que invirtieron 400.000 euros (para ellos demasiado por lo que es el proyecto) con el objetivo  de sacar adelante este nuevo concepto de hotel, al menos para los españoles. Las cápsulas que se comercializan en Bilbao son algo más anchas que las que se comercializan en Japón para rebajar la sensación de agobio, argumentan.

La gran ventaja de estas cápsulas es el precio: 24,95 euros costarán las individuales y 34,95 euros las dobles. Además de la propia cápsula, el Optimi Rooms cuenta con otras zonas comunes donde los clientes pueden comprar comida, disponen de microondas, baños con duchas y taquillas grandes para guardar los equipajes.

También ofrece la posibilidad de contratar una cápsula durante unas horas por la tarde, una opción que sus propietarios han llamado “opción siesta”. Los promotores de este hotel ofertan tres horas de descanso por un precio aún por determinar y, además, las cápsulas han comenzado a comercializase con precios promocionales de 12 euros por una habitación doble en estas primeras semanas de arranque del negocio.

MEJOR QUE UN HOSTEL

“Nuestras estaciones de descanso están preparadas para albergar visitantes que quieran disfrutar del confort de una cama viscoelástica y almohadas, todo más amplio que una litera de un hostel”, señala la web de Optimi Rooms. 

Además de los servicios básicos, las cápsulas cuentan con conexiones USB, bluetooth, leds para lectura graduables, despertador lumínico para no molestar al resto de clientes, espejo tocador con led regulable, termómetro digital y aplicaciones multimedia, con juegos incluidos que se alquilan aparte, además de un extintor de apoyo. Las cortinas han pasado a la historia y Optimi Room ofrece máxima intimidad con una puerta. A diferencia de la mayoría de albergues que están repartidos por España, en Optimi Room la intimidad es total y absoluta, aunque para ello haya que encerrarse en la cápsula, algo no apto para aquellos que sufren claustrofobia.

Los hoteles cápsula fueron creados hace ya cuatro décadas en Japón para satisfacer las necesidades de aquellas personas que no podían coger a tiempo el tren o para los que optaban por quedarse en la ciudad para poder irse de juerga. Dormir en una cápsula salía más barato que volver a casa, además de ahorrar tiempo y poder descansar más horas al día.

LAS PRIMERAS CAPSULAS

Las primeras cápsulas que se comercializaron evidentemente no tenían ni baño, ni vistas, ni un armario, pero sí disponían de una pequeña televisión, una radio y hasta un despertador. Las cápsulas de ahora tampoco tienen baño, ni vistas, pero los servicios se han modernizado, y disponen de internet. 

Años después de la apertura del primer establecimiento en Osaka, otros hoteles comenzaron a instalar cortinas para crear una mayor sensación de intimidad. Porque antes los clientes dormían a la vista del resto de compañeros de cápsulas y resultaba imposible no escuchar los ronquidos o las alarmas cuando sonaban a primera hora de la mañana. Todos se despertaban al mismo tiempo.

A diferencia de la opción impulsada hace unas semanas en Bilbao, en Japón los clientes de los hoteles cápsulas podían comprarse una camisa, una corbata y hasta unos gemelos para regresar a la oficina con ropa limpia, como si volviesen de su propio domicilio. Al llegar, además, recibían un kimono y unas zapatillas. También podían disfrutar de una zona de relax al más puro estilo nipón.

Los hoteles cápsula eran un reflejo fiel a la sociedad y la cultura japonesa. Entregados al trabajo, el descanso en Japón no se plantea como un  lujo sino como una necesidad para recuperarse de una intensa jornada laboral. No es necesario un hotel de cinco estrellas para dormir. Si además los hoteles logran adaptarse a un espacio muy reducido, la fórmula resulta perfecta para un japonés.

“Enseguida nos dimos cuenta de que el lento ritmo de expansión de este tipo de hoteles era debido a la importante inversión que se requiere. Nosotros queríamos cabinas de última generación pero que, a diferencia de las japonesas, fueran amplias, con medidas occidentales y más servicios”, han explicado los empresarios vascos.

Los creadores de Optimi Rooms señalan que sus cápsulas “están preparadas para  albergar visitantes que quieran disfrutar del confort de una cama viscoelástica más amplia que una litera de un hostel, y con más privacidad ya que tiene puerta corredera con cierre electrónico, y apertura con tarjeta que insonoriza el habitáculo. Somos una especie de Hostel Premium”. Presumen que su hotel compuesto por 50 cápsulas tiene  aspecto de un cinco estrellas  pero a precio de hostel.

Los dos empresarios han impulsado un sistema de gestión y cajero de reservas desde la calle y existe la posibilidad de alargar el “chek out” hasta las 14 horas, un servicio gratuito si se gestiona desde la web.

Desde que hace 40 años se inauguró el primer hotel en Osaka, los japoneses pueden encontrar este tipo de establecimiento turístico en todo el país, a cientos, una moda que se ha imitado en las principales ciudades europeas y también en Latinoamérica.

La opción del hotel cápsula, además, se considera una opción idónea para aquellos pasajeros con poco tiempo para desplazarse hasta una ciudad y quieren descansar entre vuelo y vuelo. En el aeropuerto parisino “Charles de Gaulle” se inauguró un hotel de estas características hace apenas un año.

Dormir en un hotel cápsula ya no es una alternativa para trabajadores cansados en busca de un descanso rápido, como ocurre en Japón desde hace cuatro décadas. Ahora son los viajeros más jóvenes que desde hace tiempo buscan este tipo de alojamiento en países como Suiza, Croacia, Escocia, Bélgica y Francia, entre otros lugares donde ya existe esta oferta.

En Londres se copió la fórmula nipona con unas cabinas para dormir por 15 euros la hora. Las comercializa la empresa “Pop & Rest” con la intención de “recuperar horas de sueño”. Los clientes solo encuentran una cama, una mesita de noche, unos tapones y un antifaz. Peor así se evitan pasarse todo el día de café en café para no caer muertos de sueño.

La primera experiencia similar a los hoteles japoneses que se impulsó en Europa  la llevo a cabo la cadena Easy Hotel, que comercializó mini habitaciones, algunas de ellas sin ventana, con servicios mínimos y  un pequeño aseo algo más grande que el lavabo de un avión, aunque con ducha. No hay servicio de limpieza de habitaciones,. Los propios clientes deben hacerse la cama y para ello disponen únicamente de un edredón, aunque la toalla sí se cambia a diario.  Easy Hotel, que cuenta con hoteles en varias ciudades europeas, pero básicamente en Londres, cobra todos los servicios extra por separado, incluso el uso de la televisión e internet. Las habitaciones con ventanas son más caras, y sus precios en Londres rondan los 60-70 euros, muy por debajo de la tarifa media hotelera de la capital británica. No se ofrecen desayunos, pero los clientes sí disponen de máquinas de café y productos diversos en la recepción. En otras ciudades más baratas que Londres, como es el caso de Budapest, las habitaciones cuestan unos 25 euros. El primer hotel que abrieron en España, en 2018, comenzó con un precio promocional de 20 euros, pero con la llegada del primer hotel cápsula a Bilbao se abre un tipo de oferta que previsiblemente se imitará en otras ciudades del territorio español.

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