Overtourism, o cómo hacer frente a la sombra alargada del turismo de masas

Overtourism, o cómo hacer frente a la sombra alargada del turismo de masas
Overtourism, o cómo hacer frente a la sombra alargada del turismo de masas

¿Te suena el Síndrome de Venecia? ¿y la BarcelonizaciónDonna Leon, la dama de la novela negra  que vivió durante 40 años en la hoy masificada Venecia, se marchó a un pueblecito de las montañas de Suiza donde vive feliz, respira aire puro y anda mucho, según nos dice. No podía más.

Durante décadas, llevó la lucha contra el overtourism en Venecia hasta sus últimas consecuencias. Salió en prensa, día sí y día no, plantó cara a los políticos, denunció sin pelos en la lengua a los responsables… y abanderó un movimiento cuya lucha terminó ¿perdiendo?

“Yo al final tuve que largarme. Lo de Venecia es escandaloso. Es grotesco. Elegí abandonarla. Fue mi elección pero claro, yo no soy veneciana. No tenía un vínculo vital con esta ciudad, aunque sí llevaba en ella casi 40 años. Si hubiera sido veneciana podría decir que el turismo de masas ha destruido mi vida”, explica mientras acto seguido interpreta el sonido atroz de los motores de los cruceros, que quedan encendidos mientras van y vienen los turistas. Y con ellos, una gran cantidad de partículas contaminantes, desechos arrojados al agua y oleadas de personas que pasan el día y se van mientras otro crucero llega.

Entre las situaciones dantescas que veía Donna Leon a diario estaban “el no poder comprarse ni un botón porque han desparecido las tiendas de botones o de sujetadores de señora. En el centro solo se venden souvenirs y máscaras por todos sitios. ¡Es absurdo!”.

Otra de las situaciones vividas a menudo era la de estar en casa de una amiga que vive en un canal “y que le tiemblen las ventanas, las mesas, los muebles y los objetos cuando pasan los cruceros, mientras los políticos se empeñan en contar todos los días en la prensa que estos mismos barcos ni dañan los edificios ni contaminan. ¿Alguien se puede creer esto?”.

También era cotidiano para la escritora no poder andar por las calles a un ritmo normal. “Siempre iba en una eterna y lenta marcha porque las calles estaban atestadas de turistas comiendo pizza o panini porque no se detienen ni a comer…”.

La Venecia de la que se marchó Donna Leon.

Cuando preguntamos por la posible solución a este problema que ya tenemos encima en muchas ciudades europeas, contesta: “Yo tan solo lanzo preguntas: ¿Por qué queremos crecer más y más?, ¿por qué queremos superar las cifras del turismo año tras año? ¿cuál es el sentido? ¿cuál es el precio que hemos de pagar los ciudadanos?».

Nos despedimos de Donna Leon con la incertidumbre de que el turismo, la masa, tiene un efecto degenerador tremendo para calidad de vida de la ciudadanía, y tratamos de buscar la respuesta a la gran pregunta:

¿CÓMO HACERLO MEJOR?

En Barcelona, por ejemplo, este debate está a años luz del que se pueda estar dando en otras ciudades de la península, que ya están asomadas al abismo del overtourism como Madrid, Sevilla o Santiago de Compostela… De momento, lo miran de reojo confiadas en que no se dará una barcelonización, porque no tienen cruceros.

¿Pero esta certeza es real? Aunque está claro que no alcanzarán las cotas inhumanas de Venecia, con 54.000 habitantes y 30 millones de turistas yendo y viniendo, sí están ya en una línea ascendente que trae consigo gentrificación, contaminación y muchas otros efectos no medidos.

¿Lo peor está por venir? Según augura la Organización Mundial de Turismo (OMT), las cifras de turistas no dejarán de crecer.

Barcelona, España

BARCELONA, SIGUIENTE PARADA DEL TURISMO MASIVO

Contactamos con la Agrupación de Arquitectos Urbanistas de Catalunya y su vicepresidente, Robert Juvé, quien nos ayuda a contextualizar la situación.

Barcelona recibe al año 28 millones de visitantes y tiene una población de 1.700.000 censados. Imagina el impacto. Y aunque el turismo representa uno de los motores económicos de la ciudad, el 12% del PIB, también en el turismo tiene que haber unas líneas rojas en cuanto a cantidad y calidad que, en Barcelona, hace tiempo se sobrepasaron”, explica.

En un estudio realizado por la Universidad de Barcelona sobre el sector inmobiliario (compra venta de viviendas o alquiler de viviendas) aparecían datos reveladores. “Se hablaba de que el turismo en Barcelona, entre 2009-2017, había encarecido un 19% la compra de vivienda, y el crecimiento del alquiler se estimaba que había sido de un 7%. Durante este período la ciudad se encontraba en el 7º puesto en el ránking de destinos de Europa más deseados y a nivel mundial en la posición 17ª».

Y añade: «Sin embargo, en la plataforma mundial Airbnb, en lo referente a su actividad mundial, Barcelona se sitúa en la 6ª posición. El impacto que una única empresa puede tener en la forma de buscar alojamiento en una ciudad es tremendo”.

¿Se puede desde el punto de vista urbanístico reconducir esta situación? “La realidad es que no, que con el urbanismo no vamos a resolver el problema. Necesitamos otros instrumentos que ataquen el tema desde su raíz. ¿Por qué no hacemos una ley que limite los alquileres? ¿por qué no se hace ley que limite el precio del metro cuadrado consumido en las grandes ciudades y, sobre todo, en determinados barrios en concreto? Dependerá de otros planteamientos el preservar el derecho del ciudadano a tener una vivienda digna”, explica Juvé.

El principal problema de Barcelona es el encarecimiento de la vivienda.

ATAQUES Y CONTRAATAQUES DEL GIGANTE

Desde el punto de vista urbanístico, Robert Juvés nos explica que se ha puesto en marcha la reforma del Plan General Metropolitano, que era de 1976, pero este no entra en detalle en cuestiones como el uso de las viviendas de alquiler ya que está a un nivel macro. En marzo de 2017, entró en vigor el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) que reguló en el municipio de Barcelona la actividad de alojamientos turísticos.

En la zona 1 (de las 4 que se definieron y estudiaron), la más sensible y de mayor densidad es la parte del Eixample, Ciutat Vella, Sant Antoni, Poble Sec hasta Villa Olímpica.  «Las nuevas licencias para este tipo de alojamientos están prohibidas por el PEUAT. Aquellos alojamientos de la zona 1 a los que se les termine la licencia y se quieran renovar, el PEUAT se encargará de que no puedan ser renovadas”, señala a Traveler.es Robert Juvé. 

Sin embargo, según nos cuenta Carlos García, uno de los analistas que más ha seguido y estudiado los impactos del overtourism a nivel mundial, explica que esta regulación de apartamentos turísticos en Barcelona, que lleva en marcha más de diez años, poco a poco va haciendo aguas.

“La patronal de los apartamentos recurre por principio cada regulación de la actividad en los tribunales introduciéndola en una compleja maraña legal. Actualmente, el TSJC ha empezado a darle la razón y a dejar sin efecto algunos aspectos del PEUAT. En Europa, son Airbnb y Homeaway los que llevan la voz cantante encabezando un grupo de presión que ha presentado una queja contra la legislación de varias ciudades —Barcelona entre ellas— sobre las que la UE tendrá que pronunciarse».

Carlos García señala que el Ayuntamiento de Barcelona se verá obligado a liberalizar ese mercado que necesita regular para ordenar el turismo y la vivienda. «Al final, hasta tendrá que pedir perdón a Airbnb y compañía y devolver las multas. Las cosas tendrían que cambiar a nivel europeo, y si no, será muy difícil que lo hagan».

¿Conoces el índice de irritación turística?, @Getty Images

¿CONOCES EL ÍNDICE DE IRRITACIÓN TURÍSTICA?

Si en Barcelona –y en las ciudades que viven el overtourism– el urbanismo no puede detenerlo, y tampoco la legalidad ¿qué se puede hacer?

“La principal lección que hemos sacado de todo esto es que no se puede atraer al turismo sin antes planificar su desarrollo de una forma sostenible”, comenta Carlos García. Lo que él llamaba en uno de sus artículos el “índice de irritación turística” tiene cuatro etapas: euforia, apatía, molestia y antagonismo.

Pero, ¿qué hay después de la fase de antagonismo? “Aquí, el turismo ha dejado de ser la mayor preocupación en la ciudad. Hoy se habla más de la inseguridad. Uno de los escenarios en los que podríamos estar entrando es en la resignación turística. Los residentes comprenden que dependen del turismo y que hay poco que se pueda hacer. Distintas áreas de la ciudad se sacrifican a él admitiendo que, en el peor de los casos, se acaben convirtiendo en guetos turísticos».

Además advierte que los vecinos que puedan se irán retirando a vivir a zonas más habitables. «El otro escenario posible y deseable sería la reconciliación entre el turismo y la ciudad gracias a una gestión proactiva por parte el gobierno local. Además de voluntad política mantenida en el tiempo, se necesitan competencias y, a día de hoy, los ayuntamientos no tienen suficientes. Cada vez que se toma una medida, las reacciones mediáticas o legales y las resistencias corporativas son muy elevadas y, muchas veces, consiguen que se quede sin efecto”.

De momento, a él el overtoursim no lo ha echado de la ciudad como a Donna Leon, pero tampoco vive tranquilo. “De momento tengo suerte con el sitio en el que alquilo, pero la sensación de inseguridad es creciente para los que pensábamos que vivir sin ser propietario era posible a la larga. Aquí lo que estaría expulsando a los residentes es una combinación explosiva entre el efecto Airbnb y el efecto Engels & Volkers. Lo que no es alojamiento turístico se considera ahora vivienda de lujo. En un futuro podría ser que tuviese que marcharme por esta causa”.


Kioto ha puesto en marcha una herramienta inteligente contra el turismo masivo.

¿HAY SOLUCIONES AL TURISMO DE MASAS?

Últimamente se habla de usar tendencias de patrones de datos, mapeo, métricas de consumo de recursos con los que se podrían medir los costes ocultos del turismo, monitorizar la demanda turística, asignar los recursos locales necesarios, planificar o tomar decisiones informadas.

«Se ha planteado, por ejemplo, un censo y un registro digital de ocupación de los apartamentos turísticos. A partir de la información recogida a tiempo real en ese tipo de registros, sería posible desarrollar licencias dinámicas para apartamentos o VTC que se habiliten en función de las necesidades de alojamiento o transporte de cada momento. También hay otras nuevas técnicas aplicables a la gestión turística como los Sistemas de Información Geográfica SIGs. Y también existen soluciones de gestión smart de los destinos turísticos, que son propuestas basadas en el big data y en los sensores que recogen información por toda la ciudad”, expone Carlos.  

Es pronto aún para saber cuál será el resultado de la gestión smart en ciudades como Kioto, de las más punteras en estas cuestiones. El problema de estos planteamientos, según Carlos García, es que aunque todo suene muy futurista y prometedor, la realidad es otra.

«Hay una cuestión previa en la economía digital que no se ha discutido y que dificulta las cosas. Se trata de la naturaleza de los datos, de a quién deben de pertenecer y cómo se deben de gestionar. Gran parte de la información necesaria para mejorar las infraestructuras no está bajo el control del ciudadano titular ni de las autoridades responsables. Los datos hoy pertenecen a quien los extrae y son, generalmente, grandes corporaciones».

Señala que son ellas las que «los aportan solo si les interesa —como hace Airbnb, que pretende negociar con los ayuntamientos con sus datos para evitar multas o conseguir normas favorables–. «Ellas son, precisamente, plataformas de crecimiento acelerado y no parece razonable esperar mucho entusiasmo por entregar su información”.

En resumidas cuentas, «el cambio del foco de la promoción a la gestión turística responsable es bastante generalizado y muchas ciudades implementan sus planes en esa dirección. Berlín tiene el suyo para no convertirse en Barcelona, y no hay que olvidar que, aunque yo no soy especialmente fan de la línea promocional de Barcelona basada en la ciudad global, aquí también se han hecho cosas relacionadas con la gestión. En la legislatura pasada, se mejoró la gobernanza turística. Estos días, sin ir más lejos, se anuncia que se va optar por una solución: el control de los accesos limitando los vuelos de entrada”.

¿Tiene solución el turismo de masas?

¿Tiene solución el turismo de masas?© Blake Barlow-unsplash

HACIA UNA ÉTICA DEL PERIODISTA DE VIAJES

Si vemos los medios de viajes actuales, por un lado, invitan a viajar y, por otro, están publicando algo que apunta a los efectos negativos que el turismo podría estar teniendo en los destinos.

“Yo no les tendría miedo a estos mensajes enfrentados”, explica García. “Es en lo que estamos ahora y puede que lo que asome así sea una forma más equilibrada de entender el turismo, superando el mito positivo del viajar como bueno en sí mismo”.

Por el contrario Carlos subraya que «el exotismo, esconder la realidad detrás de la fachada de la foto ideal… eso sí me parece del pasado. Luego está cierta manía por crear tendencias y sumarse al hype del momento. Yo evitaría los mensajes entre líneas de que no eres nadie si no has pisado este año tal ciudad o tal barrio”.

También es cosa del pasado aquel antiguo estatus que tenía el viajar. “La figura del turista no se ha visto especialmente afectada por la revuelta vecinal contra el turismo que hemos mencionado. Ha conservado su estatus a pesar de ser, en parte, un agente gentrificador o turistificador. Pero se le avecina otro chaparrón: la idea del turista como contaminador.

Y se pregunta: «¿Dejará la movilidad de ser una señal de estatus en un momento en el que la preocupación ecológica crece? ¿Ese instragramer haciéndose fotos por todo el mundo para lucirse mientras acumula la huella de carbono de varias familias va a conservar su influencia en medio de huelgas por el cambio climático?”.

Precisamente ha sido en las propias redes sociales donde ha aparecido un activismo que se basa en la denuncia pública que podría aplicarse a estas cuestiones. Este verano se ya han visto hashtags de campañas para disuadir los vuelos de corta distancia, por ejemplo.

Habrá que dirigirse hacia un turismo más responsable.
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