Las graves consecuencias de la caída del turismo

Las graves consecuencias de la caída del turismo
Las graves consecuencias de la caída del turismo

Resulta sencillo relacionar al turismo con la industria de la felicidad, y es que casi todas las personas de una manera o de otra asociamos el hecho de viajar con el descanso, la familia, el ocio y con otras buenas sensaciones muy parecidas a la felicidad.

Es prácticamente imposible encontrar personas a las que no les guste viajar, a algunos les mueve la cultura, a otros la gastronomía, el deporte, el ocio o cualquier otra motivación hacen de los viajes una necesidad casi vital en las personas de la que es difícil prescindir.

En España, el boom del turismo se produce durante los años 60 en los que empezábamos a recibir en nuestras costas a miles de personas procedentes de otros países, mientras algunos privilegiados de las clases sociales más altas empezaban también a realizar sus primeros viajes fuera de España.

Desde entonces y hasta hoy, el turismo ha ido creciendo año a año de forma exponencial hasta nuestros tiempos, en los que mucha gente realiza incluso varios viajes al año, a lugares cada vez más lejanos y con más días de duración y gasto.

Todo parecía que iba bien y el turismo español se había posicionado en el liderazgo mundial e incluso habíamos alcanzado la mayor cifra de ingresos en nuestra industria. Pero el pasado marzo, como consecuencia de la crisis sanitaria que derivó en una prohibición de movilidad, muchas personas nos vimos abocadas a cancelar planes de viajes.

Tuvimos que confinarnos en nuestras casas sin ni siquiera sospechar que esa anómala situación podría prolongarse durante tantos meses. Se trata de una situación inédita.

Han sido meses muy difíciles para todos, pero muy especialmente para los organizadores de viajes, que añadida a la complicada situación personal, hemos tenido unas drásticas consecuencias profesionales, viéndonos obligados a cancelar todos los trabajos que habíamos realizado durante los últimos meses.

Han retrocedido todas las ventas y los ingresos que habíamos obtenido durante mucho tiempo atrás, hasta el punto que la situación económica generada en nuestro sector está siendo gravísima y miles de empresas y trabajadores tienen un futuro muy incierto y están viendo desvanecerse proyectos de vida consolidados durante muchos años.

Desgraciadamente, la falta de una solución médica que devuelva la confianza a los viajeros hace que esta crisis no tenga una fecha de fin y que la viabilidad de nuestros proyectos empresariales esté en peligro.

La falta de una solución médica que devuelva la confianza a los viajeros hace que esta crisis no tenga una fecha de fin

Las agencias de viajes somos las grandes olvidadas en esta crisis, lo que es un gran error, ya que la recuperación del turismo no será posible sin el indispensable papel que realizamos en la organización de viajes, en la planificación de paquetes turísticos, en la distribución de servicios y la atención en primera línea de los viajeros.

Nuestro papel es imprescindible en la reactivación del turismo, pues nunca se restablecerán las excelentes cifras que estábamos manejando sin la implicación y participación de las agencias de viajes y los touroperadores.

Tanto los clientes como los proveedores de las agencias de viajes, se han dado cuenta de la excelente labor de nuestros profesionales en la gestión de la crisis, las repatriaciones, los cambios y las cancelaciones, donde nuestro sector ha dado la cara y se ha mostrado como el sector mas seguro y solvente para realizar reservas de viaje.

De hecho, somos el único sector con avales y garantías ante la administración que ofrecen a nuestros clientes una seguridad adicional frente a la venta directa, que no está respondiendo ni atendiendo a las demandas y problemas de los viajeros.

Tengo muy claro que cada euro que invierta el Estado en apoyar nuestra industria y proteger el empleo y el tejido empresarial, será revertido con creces en nuestra economía tal y como siempre hemos hecho en la cadena de valor del turismo.

Cada euro que invierta el Estado en apoyar nuestra industria y proteger el empleo y el tejido empresarial, será revertido con creces en nuestra economía

Hay que tener en cuenta que, de los 9.500 puntos de venta de las agencias de viajes, el 40% es autoempleo y otro 50% son pequeñas empresas de menos de 6 empleados cuya capacidad económica es muy limitada. No podremos aguantar más tiempo esta situación si no se nos rescata de forma específica y contundente.

Desgraciadamente el plan de rescate presentado por el Gobierno hace algunas semanas, aunque parezca increíble, no contempla ninguna ayuda específica para las agencias de viajes, ni recoge ayudas al consumo para mejorar la productividad, ni incluye mejoras en la fiscalidad como han hecho otros países competidores y que tendría todo el sentido aplicar también aquí.

Europa, debería apoyar a España como líder mundial de turismo porque está en juego el 12,5% del PIB de forma directa y el 18% de forma indirecta de su cuarta potencia económica. Además, para recuperar el ritmo de la economía y el bienestar de todos los españoles, necesitamos ser capaces de reactivar la industria de una forma eficiente.

Cuando por fin a finales de junio parecía que el sector había empezado a funcionar con la apertura de las fronteras a un ritmo muy lento, pero que mostraba un claro punto de inflexión, nuevamente han empezado las restricciones y recomendaciones de no viajar a España desde importantes mercados como Reino Unido, Suiza, Noruega, Bélgica y Francia. Esto está agravando la situación y ha hecho que perdamos definitivamente la temporada, acrecentando la agonía y poniendo al sector en una situación crítica.

*** Carlos Garrido es el presidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV).

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