Día del padre: Su historia

Día del padre: Su historia
Día del padre: Su historia

En mayo 1907, Anna Jarvis había organizado el primer homenaje de los tiempos modernos a las madres. A finales de ese año, en Monongah, 362 empleados de la Compañía Fairmont perdieron la vida en los yacimientos de carbón y, seis meses después, el 5 de julio 1908, se les hizo un homenaje en una iglesia del Estado de Virginia Occidental. Algunos consideran este reconocimiento como el primer festejo al Padre.
Sin ningún precedente, el Día del Padre no logra su oficialización con tanta facilidad como ocurre con el Día de las Madres que, con precedentes históricos de siglos, se oficializa en Estados Unidos desde el 1914.
En ambos casos, son hijas profundamente agradecidas de sus progenitores que promueven la festividad, pero el comercio de la sociedad del siglo XX es el que alienta su afianzamiento en las costumbres. Si la evocación de la figura materna remueve sentimientos en forma impetuosa, la paterna los moviliza menos.

Sonora Smart Dodd: Madre del Día del Padre

Para Sonora Smart Dodd, la importancia del padre en la educación de sus hijos y, por ende, en la sociedad, era incontestable. De 16 años, el sermón que escuchó en la iglesia del domingo Día de las Madres del 1907, le lució incompleto: Ensalzaba las virtudes de la maternidad sin mencionar al padre.

El ejemplo del Sr. Smart, su padre, demostraba que la labor paterna podía ser tan eficaz como la materna en el cuidado de su progenitura. Su madre, Victoria Ellen Cheek Smart (1851-1898) había fallecido al dar a luz a Marshall, el más pequeño de sus hermanos, cuando Sonora tenía cinco años y, desde entonces, William Jackson Smart (1842-1919), su padre, veterano de la Guerra Civil y agricultor, los había cuidado y educado a ella y a sus 5 hermanos varones en la granja rural de Spokane, Washington, en donde vivían.
Como Anna Jarvis en el caso de las Madres, Sonora Smart desplegó muchos esfuerzos para crear ese día en que los hijos demostraran afecto y agradecimiento a su progenitor. Tocó puertas y escribió a personalidades, y propuso el 5 de junio, fecha de cumpleaños del Sr. Smart. Logró sensibilizar al Gobernador del Estado quien, para dar tiempo a los preparativos, fijó el 19 de ese mes de junio de 1910 para celebrar el primer Día del Padre. Una rosa roja honró a los padres en vida y cualquier flor blanca, a los ya desaparecidos. Por esos años, J.H Beringer, en Washington, prefirió la lila como la flor de ese día conmemorativo, y varias otras ciudades de Estados Unidos imitaron su elección.


El Día del Padre tuvo adeptos de talla en Estados Unidos. Uno de ellos fue el Presidente Calvin Coolidge (1924-1929) quién al tomar su mandato celebró un día especial dedicado a los papás también el tercer domingo de junio.
La festividad, sin embargo, no despierta suficiente entusiasmo y no echa raíces.

Entre tanto, en 1948, España crea el Día del Padre.

El Día del Padre en España

En Estados Unidos, una hija promueve el Día del Padre en reconocimiento a la dedicación que tuvo su padre por sus hijos. En España, lo promueve una maestra de escuela.La profesora Manuela Vicenta Ferrero que enseñaba en el colegio Santo Angel del barrio de Vallecas, suburbio de Madrid, interpreta el sentimiento de olvido que experiementan los padres con respecto a las madres, honradas con un día dedicado a ellas. En un encuentro casual, dos padres de sus alumnas le externaron: “Usted sabe cómo quieren las madres pero no sabe cómo quieren los padres. Los padres tenemos corazón” —se lamentaron ellos. Cada año, veían a sus hijos colmar de atenciones y de regalos a sus madres, y a ellos, nada. Yo no inventé el Día de la madre, pero estén seguros que inventaré el día del padre —les aseguró la maestra.Bajo su seudónimo literario acostumbrado de Nely, Manuela Ferrero escribió en “El magisterio español”, un artículo en que animaba a las demás escuelas a celebrar, igual como en otros países, la labor y amor de los padres por sus hijos. Le pareció ideal que el Día del Padre se celebrara el 19 de marzo, Día de San José, patrón de la Iglesia Católica, de los inmigrantes, de los trabajadores, de los carpinteros y de otros grupos y causas. San José, padre de Jesús de Nazaret, esposo de María, era un ejemplo de lo que debe ser un padre y esposo perfecto. Ese año, otras escuelas españolas siguieron el ejemplo del Colegio Santo Ángel y celebraron el 1er Día del Padre en el Día de San José.La incidencia social de la propuesta de la maestra sobrepasó los límites del ámbito escolar. De inmediato, sedujo a “Galerías Preciados”, los prestigiosos almacenes de Madrid, cuyos escaparates se llenaron de mercancías que podían agradar a los padres.Pepín Fernández, el propietario, propuso a Manuela Ferrero retribuirle la idea, e incluso, emplearla para que ella misma promocionara los regalos. Ella declinó el ofrecimiento, pero como sobraba de ingeniosidad, aprovechó la ocasión y sugirió al empresario que, en su lugar, contratase a las chicas de su escuela a medida que se graduaran. Con lo que “Galerías Preciados” se llenó de dependientas de Vallecas y, en adelante, fueron los prestigiosos almacenes que promocionaron el Día de los Padres en España.
Esta celebración desplegaba una actividad lucrativa excesiva lo que no se acomodaba, según opinión de muchos, a que se festejara junto con la fiesta religiosa de San José. Las protestas fueron numerosas, sin embargo, la fecha del 19 de marzo se mantuvo, e incluso los demás países de tradición cristiana en Europa y algunos de América Latina, la adoptaron también para celebrar el Día del Padre.

Estados Unidos no oficializa todavía el Día del Padre

Sonora Smart no decaía en su propósito de conseguir que, en Estados Unidos, el Día del Padre fuera elevado a la misma categoría que el Día de las Madres. Habían transcurrido ya cinco décadas después de aquel domingo del 1907 en que, al salir de la Iglesia, ella se propuso crear un día para los Padres. En 1966, de nuevo, lo solicitó por escrito al Presidente Lyndon Johnson y al Senador Russell Long. Obtuvo solo una proclamación presidencial que declaró el 3er domingo de junio como Día del Padre. Tuvo que esperar 1972 para que Richard Nixon oficializara finalmente la celebración, que quedó fijada en el tradicional tercer domingo de junio.Igual que los Estados Unidos, la mayor parte de los sudamericanos, los países anglosajones y Francia, celebran el Día del Padre el tercer domingo de junio.

Nueva imagen paterna

A principios del principio siglo XX, el rol del padre, por lo general todavía, era procurar solamente sustento a la familia. Con el tiempo, la función del padre frente a su progenitura fue revalorizándose: a medida que la madre trabajó fuera del hogar, el padre también se ocupó, de manera más cercana, del cuidado y de la educación de sus hijos.
La visión del rol paterno que se mejora con el tiempo, al parecer, no llega a ser aún todo lo que pudiera ser, para hacer de la fiesta al progenitor masculino, un éxito tan rotundo como la que genera su fiesta gemela en honor a la Madre.En lo que la imagen del padre mejora su popularidad, el comercio insufla aliento como puede, a la festividad: el Día del Padre no solo celebra al padre genético sino también al padrastro, al abuelo, al suegro, al padrino… a toda figura masculina que haya marcado la vida de cada uno.También la favorece separando la proximidad de las fiestas gemelas. El festejo a mamá acaba de pasar y, a veces, papá debe convencerse de que el amor por él no tiene nada que ver con lo precario del regalo o con que, en su día, reciba solo un abrazo. Para que papá sea tan bien agasajado como mamá, en República Dominicana, la fiesta del Padre se alejó del de la Madre y se celebró el último domingo de julio, dos meses más tarde. De repente, una cita social imperiosa compromete seriamente el éxito del agasajo paterno. A finales de agosto, a solo un solo mes del Día del Padre, los niños entran a clases y, ahora, el regalo a papá compite flojamente con la lista de los útiles escolares…
En la espera de otras inventivas a favor de su fiesta, papá tendrá posiblemente que conformarse con recibir en su día, el más caluroso de los abrazos.

Para el padre que nos dio la vida y, a toda figura masculina que lo representa, en retorno del amor y de la entrega que nos prodiga, un abrazo, un «te quiero», un regalo, una muestra de reconocimiento y afecto, en ese día particular y siempre…

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