El compromiso de cuidar el ecosistema turístico

Al iniciarse el año 2026, se han dado a conocer los resultados de un análisis de investigación elaborado por el organismo competente de las Naciones Unidas sobre el manejo óptimo del turismo a escala global y la necesidad de promover un ejercicio responsable de esta actividad, a fin de garantizar la preservación de los ecosistemas y del patrimonio natural del planeta.

Este planteamiento adquiere especial relevancia en un contexto en el que diversos daños ambientales países han optado por limitar o incluso prohibir el acceso turístico a determinados destinos, tras
comprobarse graves provocados tanto por el comportamiento irresponsable de algunos visitantescomo por el descuido o la falta de acción de las autoridades locales, responsables de proteger un
patrimonio natural que debe ser considerado sagrado e irrenunciable.

La República Dominicana atraviesa actualmente un momento de notable expansión turística, impulsado por importantes inversiones, tanto locales como internacionales, que han dado origen a nuevos polosde desarrollo como Pedernales, Miches, Montecristi, Punta Bergantín en Puerto Plata, entre otros.

Este crecimiento consolida al país como uno de los principales referentes turísticos de la región.

Asimismo, es ampliamente reconocido dentro del sector el esfuerzo sostenido por diversificar la oferta
turística, incorporando modalidades complementarias como el turismo deportivo, el turismo de salud, el ecoturismo de montaña, así como otras experiencias innovadoras que
enriquecen la propuesta nacional y permiten mantener a la República Dominicana en una
posición de liderazgo dentro de la llamada industria sin chimeneas, donde desde hace tiempo ocupa un
lugar destacado.

No obstante, satisfacer la imperiosa necesidad de cuidar, tutelar, preservar, proteger y custodiar los
bienes naturales que sustentan nuestra actividad turística solo será posible si asumimos este
compromiso desde ahora, en 2026, con una visión clara de sostenibilidad y responsabilidad
intergeneracional.

Se trata no solo de asumir un compromiso formal, sino de cumplirlo rigurosamente y hacerlo respetar,
en beneficio del país, de sus comunidades y de las generaciones futuras. En esa dirección, resulta
imprescindible redoblar la vigilancia, fortalecer los mecanismos de control y garantizar una gestión
turística verdaderamente sostenible.