En el mercado de los cruceros, las navieras de alta gama siempre han presumido de preferir esquivar la carrera del tamaño de sus embarcaciones y han apostado por barcos más pequeños pero con menos pasajeros, una forma de recordar que la exclusividad también pasa por la relativa soledad, por la generosidad de metros cuadrados y por evitar aglomeraciones en los viajes en el mar.
Pero hay una excepción que rompe esa regla no escrita: la competencia por tener las suites más grandes del mundo. Con tamaños que rozan los 1.000 m², más que muchos pisos de lujo en Pedralbes (Barcelona), Salamanca (Madrid), Marbella o San Sebastián, son como mansiones que navegan por mares como el Mediterráneo o el Caribe, tan exclusivas que para las próximas temporadas en algunas de ellas solo se puede reservar por invitación.

Foto: Four Seasons
Las suites llevan el lujo a una nueva escala.
Hace pocos meses, en marzo de este año, zarpó el primer buque de Four Seasons Yachts, la primera aventura náutica de esta prestigiosa firma que cuenta con 126 hoteles y resorts y 53 propiedades residenciales en todo el mundo. Su idea es transportar a alta mar el lujo que ofrecen sus establecimientos, y vaya si lo logran con su primer barco, el Four Seasons I.
Esta embarcación, con una eslora (largo) de 207 metros y un ancho (manga) de 27 metros y con 14 plantas de alto, fue diseñada para albergar entre 180 y 190 pasajeros en 95 suites, que van desde los 9,3 m² hasta los 457 m². Incluso la mayor de ellas es capaz de duplicar su tamaño si se suma el espacio de su terraza.

Foto: Four Seasons Yacht
La suite cuenta con 473 m2 en el interior. Y casi otros tantos en su terraza.
Se trata de la Funnel Suite, que cuenta con cuatro niveles distribuidos en 898 m² y que, como si fuera poco, puede conectarse con otras estancias de forma vertical u horizontal para crear «uno de los mayores espacios residenciales continuos jamás vistos en el mar», precisan en Four Seasons.
Con una estética que recuerda a las villas contemporáneas que miran al Mediterráneo o al Egeo, esta suite, capaz de albergar a cinco personas, cuenta con tres dormitorios, un comedor interior con cocina privada, un salón principal y un spa privado. En su gigantesca terraza de más de 400 m² se encuentran un gimnasio, una piscina de tipo splash pool, duchas y todos los accesorios que uno pueda desear para disfrutar del sol y las brisas marinas. Además de la elegante escalera curva que conecta las plantas, se puede subir o bajar entre las estancias en el ascensor privado de este mega camarote.

Foto: Four Seasons Yacht
La Funnel Suite se despliega en cuatro niveles.
La exclusividad también reside en los detalles. La joya de la corona es el vidrio curvo que va del suelo al techo, la pieza de cristal «más grande instalada en un barco». Gracias a esta protección transparente, la suite goza de una panorámica de 280 grados, un capricho de diseño que le ha costado a la naviera 4,1 millones de euros.
El precio de la suite por semana es de 307.000 euros para los viajes por el Mediterráneo y de 281.000 euros para los periplos por el Caribe; es decir, entre 44.000 y 40.000 euros por día, respectivamente.

Foto: Four Seasons Yachts
El cristal que cubre la suite permite tener vistas de 280 grados.
A pesar de que estos precios se encuentran entre los más altos del mercado, la inesperada demanda para los primeros viajes llevó a la compañía a vender plazas únicamente mediante invitación, que en un primer momento se cursaron a clientes de Four Seasons y a socios de viajes de lujo seleccionados.
El Four Seasons I cuenta con 11 espacios gastronómicos, desde el internacional Sedna hasta el omakase Miuna y el mediterráneo Terrasse. Para diferenciarse de la competencia, dispone de un puerto deportivo integrado en el propio yate; los laterales de la embarcación permiten acceder directamente al agua y disfrutar de experiencias de navegación, windsurf y snorkel.

Foto: Seven Seas Prestige
El Seven Seas Prestige zarpará desde Barcelona en diciembre de este año.
Esa exclusiva suite tiene una seria competidora: en noviembre de este año zarpará desde Barcelona el Seven Seas Prestige, embarcación de 257 metros de eslora y 44 de manga, con capacidad para hasta 822 pasajeros distribuidos en 430 suites. La joya de la corona es la Skyview Regent Suite, con 817 m² —de los cuales unos 473 m² corresponden al espacio interior y los otros 344 m² a la terraza privada—.
Diseñada por Studio Dado con una elegante estética contemporánea inspirada en el diseño italiano, presume de ser «la suite de ultralujo más grande jamás creada en un crucero», con capacidad para alojar a seis huéspedes. Pues si es por medir los metros cuadrados, en el espacio interior esta gana por 16 m2 a la del Four Seasons I.

Foto: Seven Seas Prestige
La Skyview Regent Suite llega a los 817 m².
Nada más entrar en la planta principal, da la bienvenida un vestíbulo decorado con cuero escultórico y una tenue iluminación ambiental. Este espacio cuenta con una escalera flotante de piedra natural, ascensor privado, un comedor, una biblioteca con sala de lectura, un bar con vistas al océano, un salón y una suite para invitados.
La planta superior gira en torno a la suite principal, que incluye el dormitorio dotado de una cama artesanal, dos bañeras (una tipo spa y otra flotante, tallada a mano), una sauna, una ducha y un vestidor estilo boutique. Completan el conjunto un gimnasio privado, una zona de yoga y una sala de masajes propia.

Foto: Seven Seas Prestige
El interiorismo estuvo a cargo de la firma Studio Dado.
Su precio es a partir de 21.700 euros por noche (152.000 euros por semana), tarifa que incluye servicios como mayordomo, entrenador personal, tratamientos diarios de spa, vehículo privado con conductor y guía en cada destino, así como detalles gastronómicos como champán Dom Pérignon de bienvenida, servicio de caviar y coñac Rémy Martin Louis XIII.
El primer crucero del Seven Seas Prestige zarpará el 13 de diciembre de este año desde Barcelona en un recorrido que, tras pasar por Málaga y Madeira, cruzará el Atlántico hacia las Islas Vírgenes Británicas y desde allí pondrá proa a Miami, donde llegará 15 días después de haber partido.